
En el siglo XVII, la agricultura de base esclavista, con plantaciones de mandioca, tabaco y especialmente de caña de azúcar, obtuvo un gran desarrollo. Estas actividades se desarrollaron en el Noroeste de la colonia, desde los núcleos bahiano y pernambucano y, más tardíamente, Río de Janeiro. Las colonias norteñas fueron ocupadas por los holandeses en 1624 y entre 1630 y 1654. Portugal tras establecer una serie de capitanías generales en las costas, elevó sus posesiones al rango de principado al ser en 1634 declarados príncipes de Brasil los herederos al trono lusitano.
En el siglo XVIII, aunque la producción de azúcar no había perdido importancia, las atenciones de la Corona portuguesa se concentraron en la región donde se había descubierto oro (las Minas Gerais) el cual se agotó antes del final del siglo. Durante el período de unión dinástica con los demás reinos de la Monarquía Hispánica, los bandeirantes y sus subordinados de origen tupí (indígenas o mamelucos) aprovecharon la obligada pasividad española para sobrepasar con creces la línea de Tordesillas y multiplicar el área de Brasil.
En el siglo XVIII, aunque la producción de azúcar no había perdido importancia, las atenciones de la Corona portuguesa se concentraron en la región donde se había descubierto oro (las Minas Gerais) el cual se agotó antes del final del siglo. Durante el período de unión dinástica con los demás reinos de la Monarquía Hispánica, los bandeirantes y sus subordinados de origen tupí (indígenas o mamelucos) aprovecharon la obligada pasividad española para sobrepasar con creces la línea de Tordesillas y multiplicar el área de Brasil.
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