
Brasil tiene mil y un tesoros que justifican una visita a su inmenso territorio. Pero una de las más sorprendentes tiene forma de árbol, y no de cualquier árbol. En tierras brasileñas crece en un espléndido estado de salud el anacardo más grande del mundo.
Es en Parnamirim, a 15 kilómetros al sur de Natal, capital del estado de Rio Grande del Norte, donde encontramos esta joya natural, que también es el árbol más frondoso de Brasil. Sus características sorprendentes le llevaron en 1994 a entrar en el Libro Guinness de los Récords. Y de este modo se ha convertido en una atracción turística de esta localidad brasileña.
Muchos árboles que son uno
El árbol de Pirangi, en la playa Pirangi del Norte, es ciertamente sorprendente. Plantado en 1888 por el pescador Luiz Inacio de Oliveira, hoy este anacardo (cajueiro, en Brasil) cubre una superficie aproximada de 8.500 metros cuadrados y un perímetro de 500 metros, produciendo ochenta mil frutos al año.
La causa de su asombroso crecimiento es una anomalía genética por la cual sus ramas crecen hasta alcanzar un largo y un peso tal que no se sostiene, y al caer doblegadas a tierra, vuelven a desarrollar raíces que estimulan aún más su desarrollo. Así, su aspecto es el de muchos árboles cuando en realidad es uno sólo.
La mejor manera de intentar observar la totalidad del inmenso anacardo es desde el mirador de la localidad, frente a la bella playa Pirangi del Norte. Además, se puede degustar sus frutos recién recogidos, tostados, con sal, con azúcar o chocolate, garrapiñados o envueltos en fresa.
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